Desde que el hombre es el hombre, éste ha intentado conocer y explicar el mundo que le rodea. El proceso que lleva a este conocimiento comienza por el entendimiento y continúa con la comprensión.
Entender es un proceso cognitivo que implica interpretar la información que llega por nuestros sentidos. Acceder a esa información es el primer paso para alcanzar la comprensión. Es un proceso pasivo y superficial.
Comprender es un proceso más profundo, cognitivo y emocional, que implica la asimilación del significado de algo. Es la capacidad de relacionar la información nueva con el conocimiento previo, y de aplicarla a situaciones reales. Es un proceso activo y profundo.

En última instancia, entender y comprender son dos procesos cognitivos que están estrechamente relacionados. El entendimiento se relaciona más con captar o asimilar información de manera cognitiva, mientras que la comprensión implica un nivel más profundo de apreciación e internalización, incluyendo la capacidad de conectar conceptos, analizar su significado y aplicarlos en diversos contextos.
La comprensión, al tener un fuerte componente personal, es muy variable. cada persona interpreta de maneras diferentes la misma información. Toda observación, hecho y sensación se somete a nuestro particular filtro comprensivo. Este filtro personal está influido por factores culturales, emocionales y ambientales: nacionalidad, lenguaje, etnia, edad, sexo, creencias (ideología y religión fundamentalmente), educación, inteligencia, acceso a la información y un largo etcétera.
Como vemos, la comprensión del mundo que nos rodea tiene un carácter fuertemente personal y determina lo que se denomina “cosmovisión”. La cosmovisión define la forma en que cada individuo entiende el mundo y su lugar en él. Las personas que tienen factores culturales comunes suelen compartir la misma cosmovisión; ésta influye en todos los aspectos de la vida, desde la política y la economía hasta la religión y la moral.
¿Y cuál es la visión correcta de la realidad? Aunque muchos tengan el convencimiento de que es la suya propia, no hay una respuesta única y definitiva a esta pregunta, ya que, como hemos visto, la visión de la realidad de cada persona está influenciada por sus propias experiencias, creencias y valores.
Podemos recordar aquí los versos del poeta y filósofo Ramón de Campoamor (1817-1901) incluidos en su poema de 1846 «Las dos linternas»:
“Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira”.

Y ese cristal, es el filtro de nuestra particular comprensión de la realidad, que determina muchos de los desencuentros con nuestros semejantes y es fuente de graves enfrentamientos. Todo el mundo cree tener “la razón”, pero esa razón en muchos casos no ha nacido de un proceso puramente racional.
Y quiero terminar con otro poema, este de Antonio Machado publicado en Proverbios y cantares (LXXXV) en 1924
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
la tuya, guárdatela.
Y es precisamente esa búsqueda, la que nos debería unir a todos en una verdadera fraternidad.
P. F.
